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La organización del profesorado en los centros
educativos, como vamos a ver a continuación, no difiere mucho de un centro a
otro. En todos, dependiendo también del ciclo educativo, existen unas pautas
comunes de organización a las que se suelen acoger todas las escuelas.
En el texto escrito por Núria Borrel Felip para
la Universidad de Barcelona, podemos ver esas diferentes formas por las que se
organiza el profesorado. Esta distribución de los docentes se basa en el uso de
diversos criterios como puede ser la especialización de los profesores en áreas
y materias o en ciclos educativos. Pero el objetivo de esta organización no
debe ser únicamente que los profesores se sientan responsables de esa materia o
ciclo al que imparten, sino que se sientan miembros de la escuela, responsables
de una formación total de los niños y niñas (valores, actitudes…), integrantes
de la comunidad educativa.
Por desgracia esto no siempre es así, ya que aquí
interviene también la actitud del propio profesor y su motivación. Desde mi
propia experiencia, recuerdo haber tenido profesores en secundaria que solamente
se preocupaban de asistir sus horas a clase, explicar su materia y
desentenderse de lo demás, como si la educación fuera únicamente recitar lo que
uno ha aprendido y no preocuparse por el interés y bienestar de sus alumnos.
Personalmente creo que aquí influye bastante el hecho de que, los profesores de
secundaria y bachiller, al haber estudiado una carrera específica (biología,
filosofía, matemáticas…) y no magisterio, muchos han acabado trabajando en algo
a lo que no aspiraban en un principio (la enseñanza) por lo que se sienten
frustrados y simplemente se limitan a recitar de forma técnica las lecciones
correspondientes.
Por tal motivo es necesario que los maestros y
maestras se integren en la escuela y se sientan parte de ella, cooperando y
comunicándose con los demás compañeros y alumnos. Y para que esta colaboración
entre compañeros sea posible, existen ya en la mayoría de los centros unas
estructuras de organización como son los departamentos y los equipos de ciclos.
Pero el correcto funcionamiento del centro no depende solamente de estas
estructuras, sino que depende de la colaboración y actitud de todas las
personas que lo forman, por lo que el interés de la persona, el clima de
trabajo y la motivación son factores fundamentales. Además, para que la
organización sea justa y equitativa, estas estructuras (departamentos y
equipos) son dinámicas, van cambiando cada cierto tiempo.
A continuación, vamos a ver las distribuciones
más comunes del profesorado en los centros según diferentes criterios, viendo
las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos.
En primer lugar encontramos la organización de
los profesores por grados o cursos, más propio de la enseñanza graduada. En
este tipo de distribución, el docente conoce bastante bien las características
de la edad a la que imparte clase y, aunque cada año hay niños nuevos, el
maestro o maestra tiene bastante experiencia por los años anteriores. Además el
profesor imparte todas las materias, por lo que le resulta más fácil
relacionarlas entre sí y, al permanecer todo el curso con los mismos niños, se
crea un vínculo más fuerte entre ellos.
Sin embargo, este tipo de distribución también
puede tener ciertas desventajas: para empezar puede llegar a resultar monótono
y frustrante para el docente repetir cada curso los mismos contenidos, por lo
que disminuye la motivación y, con ello el interés, algo que repercute
directamente en los alumnos. Además, se dificulta la coordinación al cambiar
los alumnos cada año de profesor.
Otro tipo de distribución del profesorado es la
especialización por materias, algo propio de secundaria y bachillerato, al
menos desde mi experiencia personal. Según esta organización, cada profesor se
ocupa de una materia específica que va impartiendo a distintos cursos. Lo
interesante de esta organización es que los profesores son expertos en su
materia, por lo que se puede profundizar en el conocimiento y motivar más al
alumnado, además los alumnos, al cambiar de profesor para cada materia,
mantienen más relación con diferentes adultos. Sin embargo también podemos
encontrar varios inconvenientes: por ejemplo, es difícil ponerse de acuerdo
sobre los contenidos con los demás docentes para relacionar unas materias con
otras por lo que a veces falla la coordinación.
Siguiendo con los tipos de organización, llegamos
ahora a la especialización en un grupo de alumnos/as, donde el maestro
permanece con los mismos estudiantes durante varios años (rotación). Este es el
tipo de organización que se da en muchos colegios de primaria (yo al menos lo
he vivido) y entre sus ventajas está que el docente llega a conocer y conectar
muy bien con sus alumnos, llegando a establecer una relación de confianza y
amistad, además no es necesario un período de adaptación cada nuevo curso y el
profesor cada curso imparte materias y contenidos nuevos, por lo que desaparece
la monotonía. Sin embargo es posible que el docente no tenga la misma habilidad
para tratar con unas edades y otras, además que tiene que preparar cada año
nuevas asignaturas y los errores que comenta repercutirán a toda una promoción.
Tras ver los tipos de organización más comunes
del profesorado, vamos a ver las alternativas mixtas que aparecen en este
documento, considerando que las anteriores eran alternativas extremas. Las
alternativas mixtas son bastantes utilizadas, en primaria por ejemplo se
utiliza la rotación de los maestros pero va por ciclos (dos cursos) por lo que
desaparecen muchos de los inconvenientes. En educación secundaria sin embargo,
sí hay una especialización por materias pero, en la mayoría de las ocasiones,
uno de los profesores es el tutor del grupo.
Como hemos dicho anteriormente, para que haya una
correcta organización en el centro y se garantice así una enseñanza de calidad,
es necesario la colaboración de todas las partes que intervienen en él. Por lo
que los profesores forman grupos que ayuden a cumplir esta finalidad, surgiendo
así los seminarios, los departamentos didácticos y los equipos de ciclo.
Los departamentos didácticos están formados por
un conjunto de docentes que trabajan en un área o asignatura concreta. Su
función es la de que los docentes lleguen a acuerdos sobre los contenidos de la
materia pertinente, la metodología y las actividades que se realizan en ella,
para evitar así contradicciones en las aulas y favorecer un clima colaborativo
entre los profesores. Cada departamento cuenta con un jefe que se encarga de
coordinar, distribuir las tareas y motivar al resto.
Sobre los equipos educativo o equipos de ciclo,
éstos están formados por los profesores que trabajan con un mismo grupo de
alumnos (curso, ciclo, etc.). Cada uno se encarga de un área o grupo pero tiene
que existir una coordinación entre ellos. Así, mientras los departamentos están
más enfocados al asesoramiento y la orientación técnica, los equipos se
encargan de llevar a cabo las tareas educativas en relación a los alumnos.
En definitiva, podemos ver que existen unas
estructuras que se encargan de la organización correcta del profesorado y que
ésta es dinámica en cuanto a la especialización según curso o materia. Sin
embargo es algo que considero que no es fijo, sino que con el tiempo puede ir
modificándose e introducir nuevas formas de organización que favorezcan tanto a
alumnos como profesores y ayuden a conseguir el clima de armonía y cooperación
en los centro educativos.
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