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Los centros educativos, como bien sabemos, son espacios donde los niños y
niñas pasan gran cantidad de su infancia, niñez y adolescencia. Por lo tanto,
en estas instituciones se llevan a cabo gran cantidad de relaciones sociales
entre ellos y, muchas veces, surgen conflictos a los que es necesario dar una
respuesta adecuada.
Lo que ocurre es que, la mayoría de las veces, tendemos a ver estas
situaciones problemáticas como algo malo que hay que evitar, pero lo cierto es
que es gracias a estas situaciones cuando los niños aprenden a dialogar y
resolver problemas entre ellos, algo necesario para su vida en sociedad. Por lo
tanto, debemos tratar estas situaciones como fuentes de aprendizaje para los
niños, y resolverlas de la mejor manera posible implicándolos a ellos en la
resolución de las mismas.
En el documento elaborado por la conserjería de educación y ciencia de la
junta de Andalucía “Convivencia escolar y resolución pacífica de conflictos”
podemos ver una descripción y una reflexión bastante completa sobre este tema.
La educación es un instrumento necesario para que los niños y niñas
adquieran y construyan unos valores y conocimientos que les acompañarán durante
toda su vida. Valores basados en el respeto de los derechos humanos que les
permitan convivir en sociedad de forma pacífica, resolviendo los conflictos
(que siempre están presentes en las relaciones humanas) de forma mutua y
viéndolos como algo de lo que hay que aprender y que nos puede ayudar a ser
mejores personas.
La convivencia que se produce en los centros escolares está formada por una
relación entre todos los miembros de la comunidad educativa, por tal motivo es
necesario mejorar todo lo posible esta convivencia, para el enriquecimiento y
disfrute de todos. Mejorar la convivencia en las escuelas es una de las medidas
más fuertes y poderosas para prevenir, solucionar y reducir los conflictos
escolares. Por tal motivo, cabría aquí la pregunta de cómo se puede mejorar esa
convivencia.
Actualmente existe una nueva perspectiva socio-crítica de la organización
escolar y la resolución de conflictos llamada Cultura de Paz, cuya misión es
mejorar la convivencia escolar a través del desarrollo ético, socioafectivo e
intelectual de los alumnos y alumnas. Aunque no solo se limita a la relación
entre las personas, sino que aborda todas las formas de interacción que se
producen en la comunidad educativa, para establecer las bases para construir
una autentica democracia en las escuelas y una ciudadanía crítica, comprometida
y activa que sepa resolver los conflictos de manera pacífica.
Sobre los conflictos que se pueden producir en los centros educativos, hay
que dejar claro que no solo se producen conflictos violentos, sino que pueden
darse otros tipos de conflictos:
·
Curricular: conflicto en
lo que se refiere a las formas que hay de producir conocimientos, como puede
ocurrir entre varios profesores (no estar de acuerdo con los métodos de unos o
de otros).
·
Relacional:
comportamientos que alteren las relaciones y las interacciones entre los
sujetos.
·
Cultural: choque entre
diferentes formas de concebir la realidad o ala hora de interpretar diversas
señales.
·
Social: conflictos en la
relación entre el centro escolar y el entorno social, entre cultura escolar y
la cultura social.
Pero si nos centramos en lo que se refiere a los conflictos violentos,
estos son uno de los más complejos, puesto que hay que analizar qué ha llevado
al sujeto o a los sujetos a comportarse de esa manera. Hay varios factores que
pueden intervenir en estos comportamientos, como pueden ser factores biológicos
o la educación que se reciba desde el entorno social y familiar. Debido a la
complejidad de este tema, el modelo ecológico del que se habla en el documento
distingue varias estrategias educativas para hacer frente a los conflictos
violentos:
·
Estrategias individuales:
fomentar en los niños y niñas comportamientos saludables durante su desarrollo,
así como modificar los comportamientos violentos que puedan haber adquirido con
anterioridad. Es muy importante en estas estrategias la implicación del
profesorado y del servicio de orientación.
·
Estrategias relacionales:
influir en las relaciones que víctimas y agresores mantienen con las personas
con las que interactúan normalmente. Desarrollar programas de mediación escolar
a través del departamento de orientación.
·
Estrategias comunitarias:
concienciar a la sociedad sobre el problema de la violencia, promover acciones
y actividades para sensibilizar y ofrecer ayuda y atención a las víctimas.
Dentro de las intervenciones que se realizan para resolver los conflictos
violentos, podemos distinguir tres niveles según el momento en el que se
produzca: la primera sería la prevención primaria, que consistiría en prevenir
la violencia antes de que ocurra. La prevención secundaria serían las medidas
inmediatas que se toman nada más producirse el acto violento. Y la tercera
sería la prevención terciaria, centrada en la atención después de que se
produzca el acto.
Sobre los programas de intervención que existen para reducir la violencia
en las escuelas, se trata de un número bastante amplio. Entre ellos podemos
destacar los siguientes:
· Programas de
intervención/sanción: se trata básicamente de sancionar las conductas
violentas. Hacer saber al agresor que sus actos van a tener una consecuencia
negativa para él. Personalmente no estaría totalmente de acuerdo con este tipo
de programa, considero que una sanción no conlleva un aprendizaje, sino que se
debería hablar con la persona que ha agredido y dialogar con ella haciéndole
ver por qué sus actos no son nada positivos ni para ella ni para nadie.
·
Programas de conducta
esperada: se basan en el principio de que, cuando hay unas reglas de
convivencia, no puede producirse ninguna conducta inaceptable. Estos programas
contemplan consecuencias aunque también una actitud preventiva (intervenir
antes de que aparezca la conducta violenta).
· Programas de
detección/prevención: se intentan detectar las causas que producen la
violencia, a través de actividades que reduzcan estas conductas y favorezcan
las relaciones pacíficas. El principio de estos programas es que “el conflicto
es inevitable”, por lo que hay que enseñar a los niños y niñas a saber hacerle
frente. Lo interesante de este tipo de programas es que se trata el conflicto
como algo natural de lo que hay que aprender, además de que son los niños los
que aprenden a hacer frente a éstos.
·
Programas de orientación
comunitaria o proactivos: parten de la idea de que el origen de la violencia
está fuera del centro, por lo que se centran más en la comunidad y en programas
externos a la escuela.
Es muy interesante el cuadro-esquema que aparece en la pagina 27 del
documento donde se habla de la prevención de conductas y de las intervenciones
sobre los conflictos según se lleve a cabo con el alumnado, en el aula, en el
centro o en la comunidad. En lo que respecta al aula, cabe destacar la
importancia que se le da a que existan unas normas de clase que todos los
alumnos y alumnas conozcan para la prevención de los conflictos. Me parece esta
una estrategia muy interesante y más aún si son los propios alumnos los que
elaboran estas reglas, siempre con la guía del docente, para que se produzca un
aprendizaje más profundo y los niños aprendan a organizarse y llegar a un
consenso sobre las normas que se van a establecer. También considero importante
el refuerzo positivo cada vez que se produzcan conductas buenas ya que esto
motiva mucho más a los niños y niñas que el castigo, y hacen que ellos se
interesen por aprender y mejorar. Por último destacaría la importancia del
diálogo a través de asambleas y actividades para que todos puedan expresar sus
sentimientos y sus propuestas y se produzca así un aprendizaje entre iguales.
En lo que respecta a la resolución de conflictos, también es muy importante
la implicación de las familias en el centro, para que puedan conocer cuales son
los conflictos que se dan y puedan ayudar a la resolución de estos, además de
prestar más atención si se les avisa de que el comportamiento del hijo o la
hija ha experimentado algún cambio. Para ello puede recurrirse a las tutorías
con los profesores y a asociaciones de padres.
Otro factor importante a tener en cuenta en la resolución de conflictos es
la atención a la diversidad y a la integración del alumnado. Un principio
fundamental para prevenir que se produzcan conflictos es fomentar en los niños
el respeto a los demás, y ver las diferencias como un factor enriquecedor y no
como algo que hay que discriminar. Así se podrían prevenir muchos conflictos
raciales o por capacidades especiales. Es importante que todos los niños y
niñas se sientan pertenecientes a un grupo donde todos y todas tienen los
mismos derechos.
En la pagina numero 60 del documento, podemos ver una propuesta sobre las
posibles etapas que se pueden distinguir en el proceso de resolución de los
conflictos:
1.
Preparación: que ambas
partes que han entrado en conflicto estén de acuerdo en negociar para dar una
solución.
2.
Establecer la forma de
negociar: crear un clima de comunicación apropiado donde las partes se sientan
cómodas y dispuestas a colaborar.
3.
Definir claramente y de
manera neutra los problemas causantes del conflicto: hacerles ver el problema
de la forma más objetiva posible.
4.
Explorar las motivaciones,
revelar los intereses y negociar sobre la base de las verdaderas posiciones:
centrar la discusión en las necesidades e intereses de ambas partes.
5. Generar opciones posibles
de solución: incorporar opciones sobre las que nadie ha pensado, llevar a cabo
una lluvia de ideas.
6.
Encontrar la mejor
solución o aquella que ponga verdaderamente fin a la situación: alcanzar un
acuerdo satisfactorio para ambas partes que sea justo y se ajuste a sus
intereses.
En conclusión, con la resolución de conflictos se busca llegar a un acuerdo
entre ambas partes abandonando los prejuicios que estas tengan sobre el otro y
encontrar una solución común evitando la competición entre ambos.
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