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La participación de la familia en la escuela es algo indudablemente
importante para el correcto desarrollo y crecimiento de los niños y niñas, tal
y como podemos ver en el artículo de Sofía Domínguez Martínez “La Educación,
cosa de dos: La escuela y la familia”. Hoy día este es un tema muy polémico, ya
que tanto padres como escuela reclama la participación y apoyo de unos y de
otros, pero en muchas ocasiones cuesta llegar a un acuerdo mutuo que favorezca
la colaboración de ambos. Estos desacuerdos se deben a detalles como la falta
de coordinación de los horarios de trabajo de los padres con la escuela o que
alguno de los dos bandos no esté abierto a establecer una colaboración, tanto
padres que se muestran recelosos a colaborar o profesores que no favorecen un
clima de participación que sea cómodo para todos.
La participación de los padres en la escuela no solo se lleva a cabo
mediante la asistencia de éstos a las citas con el tutor, sino que pueden
participar de muchísimas formas: formando parte del consejo escolar y ayudando
a mejorar y solucionar posibles problemas en el centro, llevando a cabo
proyectos educativos con el centro y profesores, organizando viajes y
excursiones para los niños, siendo miembro de asociaciones como el AMPA
(Asociación de Madres y Padres de Alumnos), manteniendo un contacto con los
profesores y implicándose con las tareas y actividades que realizan los niños
en el colegio.
La importancia de esta relación entre familia y escuela reside en que los
niños y niñas tienden a tener muchos problemas cuando esta no existe, ya que,
al formar ambos bandos una parte importante de su infancia (pasan gran cantidad
de tiempo tanto en casa como en la escuela), si no hay relación entre ambos,
los niños están perdidos y desorientados, es necesario que ellos puedan ver la
relación entre escuela y familia y que éstos estén al tanto de su educación,
sus inquietudes y colaboren juntos para solucionarlos. Para ello, escuela y
familia deben compartir información sobre el estado y desarrollo de los niños,
apoyándose y ayudándose mutuamente para la evolución satisfactoria de éstos.
Hay una disputa muy extendida en la actualidad que se debe al desacuerdo existente
sobre cuales son las funciones de la escuela y la familia. Muchas familias
piensan que la misión de la escuela es la de educar a los niños y niñas, en
todos los aspectos. Ciertos es que, debido al tiempo que pasan los niños en la
escuela, la función de esta no puede limitarse a enseñar materias, sino que los
niños aprenden allí muchísimas conductas y valores junto con sus compañeros.
Pero no es correcto pensar por parte de algunas familias que la escuela ha de
encargarse de todo, puesto que es tarea de los padres enseñarle a los niños los
hábitos básicos y los comportamientos adecuados, además de unos valores
generales que, junto con lo que aprenden en la escuela, les ayuden a
desarrollarse personalmente. Aquí puede verse por lo tanto también la
importancia de una comunicación permanente entre la escuela y la familia.
Otro desacuerdo que puede y suele ocasionar conflictos entre ambos sectores,
son las reglas y la educación que se transmita al niño en casa y en la escuela.
Debido a las creencias religiosas, ideológicas, culturales y políticas de
algunas familias, a veces el entendimiento con la escuela resulta muy difícil,
ya que hay principio que pueden chocar con lo que la escuela transmita a los
niños. Este quizá sea un tema más complejo, pero es cierto que lo correcto
sería mirar siempre por el bien del niño y tratar los temas ideológicos de
forma más neutra para que él decida cuando tenga la capacidad de decidir, de
tal forma familia y escuela deben ser más flexibles y, por supuesto,
tolerantes, respetando siempre las creencias y la cultura de unos y otros pero
apartándolas a un lado a la hora de educar al niño o niña.
Es interesante destacar un apartado del artículo en el que se habla sobre
algunas estrategias para conseguir una mayor implicación de la familia en la
escuela, entre ellas cabe destacar:
· Proponer a los padres y madres asuntos de interés sobre las inquietudes de
sus hijas e hijos, para que entre todos ayuden a aportar soluciones.
· Hacer una grabación de algunas clases para que los padres las vean y puedan
ver de primera mano como se trabaja en las aulas y cuál es la actitud de los
niños en clase. Esta propuesta es interesante ya que los padres pueden
descubrir muchos aspectos de la metodología docente que para ellos eran
desconocidos. Además pueden compartir con los profesores opiniones e ideas para
favorecer la vida en las aulas.
· Establecer una comunicación semanal sobre el rendimiento de los niños,
hablar sobre las técnicas de estudio, sobre las materias que necesiten
reforzarse, sobre el uso que se hace de tecnologías como la televisión y los
videojuegos y sobre diversos problemas que puedan surgir.
· Fomentar actividades en las que participen niños y padres. Esta propuesta
en concreto me parece una idea muy interesante ya que es bastante creativa y
creo que motiva a los padres a implicarse en la educación de sus hijos además
de fortalecer la relación con la escuela pero, lo más importante, fortalecer la
relación con los niños.
En conclusión, con todo lo que se ha visto, podemos comprobar que
efectivamente es necesaria la participación de las familias en la escuela , ya
que esta relación sirve como motivación para los niños y niñas, ayuda a una
mejor resolución de conflictos, se produce un aprendizaje mucho más
enriquecedor para todos y los niños y niñas experimentan un crecimiento más
equilibrado.
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