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En cuanto a la toma de decisiones en los centros educativos, los cargos que
ejercen más autoridad y que disponen de más poder son los cargos unipersonales
de gobierno (equipo directivo) y, concretamente, el director del centro.
Aunque, como hemos visto antes, todo debe estar bajo la mirada de la administración
educativa además de ser esta la que elige a esos cargos de gobierno.
Si acudimos a la Ley Orgánica de Educación (LOE) podemos ver que aparecen
en el artículo 132 una serie de competencias que debe tener el que sea director
de un centro educativo. Entre estas competencias podemos destacar: ostentar la
representación del centro y hacer llegar a la administración educativa los
planteamientos y necesidades del mismo, dirigir y coordinar las actividades del
centro, ejercer la dirección pedagógica y promover la innovación educativa,
favorecer la convivencia en el centro garantizando el cumplimiento de las
leyes, promover la colaboración de la familia, realizar contrataciones y
autorizar gastos y otras competencias que le requiera la administración.
Pero, aunque el director o directora sea la máxima autoridad y el
representante del centro, no podemos olvidar que los profesores también
participan en la toma de decisiones y que tienen unos derechos y deberes que
también se reflejan en las leyes educativas.
Empezando por los deberes del profesorado, en los artículos 7 y 8 del
decreto 327-328 de 2010 se detallan muchos de ellos: programar e impartir la
enseñanza de las diferentes áreas y materias, evaluar el aprendizaje del
alumnado además de los procesos de enseñanza, ejercer la tutoría del alumnado
en colaboración con las familias, orientar al alumnado en colaboración con los
equipos de orientación educativa, atender al desarrollo intelectual, afectivo,
psicomotriz, social y moral del alumnado, participar en las diferentes
actividades, informar a las familias sobre el progreso de sus hijos, el uso de
las nuevas tecnologías como apoyo a proceso educativo.
Pasando ahora a los derechos del profesorado en los artículos 8 y 10 del
decreto 327-328 de 2010 podemos ver algunos de ellos: derecho al reconocimiento
de su autoridad magistral y académica, a emplear los métodos de enseñanza que
considere más adecuados pero que estén acordados con el centro, a participar en
el funcionamiento, organización y gestión del centro, a recibir colaboración de
las familias, a recibir apoyo permanente y reconocimiento profesional, a
recibir respeto por parte de la comunidad educativa, la familia y la sociedad,
a elegir a sus representantes en el consejo escolar y participar en él, a la
formación permanente para el ejercicio profesional, a la movilidad
interterritorial y a la acreditación de méritos.
Una vez terminado los derechos y deberes del profesorado, voy a narrar
resumidamente mi experiencia de organización educativa. La vez que yo he podido
experimentar más profundamente lo que es la organización educativa, ha sido al
cursar el segundo cuatrimestre del segundo año de la carrera de pedagogía, en
la asignatura con el mismo nombre. A principio de esta asignatura, cuando se
llevó a cabo la presentación de la misma y del profesor, éste último nos
propuso que debatiéramos entre todos cuáles eran los criterios de evaluación
más justos que podían usarse en la asignatura. Al principio la clase estaba
bastante perdida, pues muy pocas veces se le hace participar al alumnado en
algo que normalmente impone el profesor, pero nosotros empezamos a dar ideas
sobre lo que unos y otros encontrábamos más justo.
Tuvimos nuestras diferencias, pues a cada uno nos gustaba más una forma de
evaluación que otra, pero con la guía del profesor nos dimos cuenta que
debíamos buscar una forma que fuese realmente justa para todos y con la que
todos y todas estuviésemos de acuerdo. Aunque nos llevó gran parte de la
mañana, al final conseguimos llegar a un consenso nosotros solos, esto para mi
(y estoy segura que para la mayoría) fue algo bastante importante, pues pudimos
experimentar de primera mano una parte de lo que consiste la organización
educativa. Vimos que no era nada fácil organizar una simple asignatura, así que
si pensamos en un centro entero nos puede parecer imposible, pero mediante el
diálogo y la participación de todos sí que es posible.
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