viernes, 9 de mayo de 2014

1.6. ¿Cómo se articula la participación de la familia?



La participación de la familia en la escuela es algo indudablemente importante para el correcto desarrollo y crecimiento de los niños y niñas, tal y como podemos ver en el artículo de Sofía Domínguez Martínez “La Educación, cosa de dos: La escuela y la familia”. Hoy día este es un tema muy polémico, ya que tanto padres como escuela reclama la participación y apoyo de unos y de otros, pero en muchas ocasiones cuesta llegar a un acuerdo mutuo que favorezca la colaboración de ambos. Estos desacuerdos se deben a detalles como la falta de coordinación de los horarios de trabajo de los padres con la escuela o que alguno de los dos bandos no esté abierto a establecer una colaboración, tanto padres que se muestran recelosos a colaborar o profesores que no favorecen un clima de participación que sea cómodo para todos.

La participación de los padres en la escuela no solo se lleva a cabo mediante la asistencia de éstos a las citas con el tutor, sino que pueden participar de muchísimas formas: formando parte del consejo escolar y ayudando a mejorar y solucionar posibles problemas en el centro, llevando a cabo proyectos educativos con el centro y profesores, organizando viajes y excursiones para los niños, siendo miembro de asociaciones como el AMPA (Asociación de Madres y Padres de Alumnos), manteniendo un contacto con los profesores y implicándose con las tareas y actividades que realizan los niños en el colegio.

La importancia de esta relación entre familia y escuela reside en que los niños y niñas tienden a tener muchos problemas cuando esta no existe, ya que, al formar ambos bandos una parte importante de su infancia (pasan gran cantidad de tiempo tanto en casa como en la escuela), si no hay relación entre ambos, los niños están perdidos y desorientados, es necesario que ellos puedan ver la relación entre escuela y familia y que éstos estén al tanto de su educación, sus inquietudes y colaboren juntos para solucionarlos. Para ello, escuela y familia deben compartir información sobre el estado y desarrollo de los niños, apoyándose y ayudándose mutuamente para la evolución satisfactoria de éstos.

Hay una disputa muy extendida en la actualidad que se debe al desacuerdo existente sobre cuales son las funciones de la escuela y la familia. Muchas familias piensan que la misión de la escuela es la de educar a los niños y niñas, en todos los aspectos. Ciertos es que, debido al tiempo que pasan los niños en la escuela, la función de esta no puede limitarse a enseñar materias, sino que los niños aprenden allí muchísimas conductas y valores junto con sus compañeros. Pero no es correcto pensar por parte de algunas familias que la escuela ha de encargarse de todo, puesto que es tarea de los padres enseñarle a los niños los hábitos básicos y los comportamientos adecuados, además de unos valores generales que, junto con lo que aprenden en la escuela, les ayuden a desarrollarse personalmente. Aquí puede verse por lo tanto también la importancia de una comunicación permanente entre la escuela y la familia.

Otro desacuerdo que puede y suele ocasionar conflictos entre ambos sectores, son las reglas y la educación que se transmita al niño en casa y en la escuela. Debido a las creencias religiosas, ideológicas, culturales y políticas de algunas familias, a veces el entendimiento con la escuela resulta muy difícil, ya que hay principio que pueden chocar con lo que la escuela transmita a los niños. Este quizá sea un tema más complejo, pero es cierto que lo correcto sería mirar siempre por el bien del niño y tratar los temas ideológicos de forma más neutra para que él decida cuando tenga la capacidad de decidir, de tal forma familia y escuela deben ser más flexibles y, por supuesto, tolerantes, respetando siempre las creencias y la cultura de unos y otros pero apartándolas a un lado a la hora de educar al niño o niña.

Es interesante destacar un apartado del artículo en el que se habla sobre algunas estrategias para conseguir una mayor implicación de la familia en la escuela, entre ellas cabe destacar:

·      Proponer a los padres y madres asuntos de interés sobre las inquietudes de sus hijas e hijos, para que entre todos ayuden a aportar soluciones.

·      Hacer una grabación de algunas clases para que los padres las vean y puedan ver de primera mano como se trabaja en las aulas y cuál es la actitud de los niños en clase. Esta propuesta es interesante ya que los padres pueden descubrir muchos aspectos de la metodología docente que para ellos eran desconocidos. Además pueden compartir con los profesores opiniones e ideas para favorecer la vida en las aulas.

·      Establecer una comunicación semanal sobre el rendimiento de los niños, hablar sobre las técnicas de estudio, sobre las materias que necesiten reforzarse, sobre el uso que se hace de tecnologías como la televisión y los videojuegos y sobre diversos problemas que puedan surgir.

·      Fomentar actividades en las que participen niños y padres. Esta propuesta en concreto me parece una idea muy interesante ya que es bastante creativa y creo que motiva a los padres a implicarse en la educación de sus hijos además de fortalecer la relación con la escuela pero, lo más importante, fortalecer la relación con los niños.

En conclusión, con todo lo que se ha visto, podemos comprobar que efectivamente es necesaria la participación de las familias en la escuela , ya que esta relación sirve como motivación para los niños y niñas, ayuda a una mejor resolución de conflictos, se produce un aprendizaje mucho más enriquecedor para todos y los niños y niñas experimentan un crecimiento más equilibrado.

1.7 ¿Cómo se resuelven los conflictos?



Los centros educativos, como bien sabemos, son espacios donde los niños y niñas pasan gran cantidad de su infancia, niñez y adolescencia. Por lo tanto, en estas instituciones se llevan a cabo gran cantidad de relaciones sociales entre ellos y, muchas veces, surgen conflictos a los que es necesario dar una respuesta adecuada.

Lo que ocurre es que, la mayoría de las veces, tendemos a ver estas situaciones problemáticas como algo malo que hay que evitar, pero lo cierto es que es gracias a estas situaciones cuando los niños aprenden a dialogar y resolver problemas entre ellos, algo necesario para su vida en sociedad. Por lo tanto, debemos tratar estas situaciones como fuentes de aprendizaje para los niños, y resolverlas de la mejor manera posible implicándolos a ellos en la resolución de las mismas.

En el documento elaborado por la conserjería de educación y ciencia de la junta de Andalucía “Convivencia escolar y resolución pacífica de conflictos” podemos ver una descripción y una reflexión bastante completa sobre este tema.

La educación es un instrumento necesario para que los niños y niñas adquieran y construyan unos valores y conocimientos que les acompañarán durante toda su vida. Valores basados en el respeto de los derechos humanos que les permitan convivir en sociedad de forma pacífica, resolviendo los conflictos (que siempre están presentes en las relaciones humanas) de forma mutua y viéndolos como algo de lo que hay que aprender y que nos puede ayudar a ser mejores personas.

La convivencia que se produce en los centros escolares está formada por una relación entre todos los miembros de la comunidad educativa, por tal motivo es necesario mejorar todo lo posible esta convivencia, para el enriquecimiento y disfrute de todos. Mejorar la convivencia en las escuelas es una de las medidas más fuertes y poderosas para prevenir, solucionar y reducir los conflictos escolares. Por tal motivo, cabría aquí la pregunta de cómo se puede mejorar esa convivencia.

Actualmente existe una nueva perspectiva socio-crítica de la organización escolar y la resolución de conflictos llamada Cultura de Paz, cuya misión es mejorar la convivencia escolar a través del desarrollo ético, socioafectivo e intelectual de los alumnos y alumnas. Aunque no solo se limita a la relación entre las personas, sino que aborda todas las formas de interacción que se producen en la comunidad educativa, para establecer las bases para construir una autentica democracia en las escuelas y una ciudadanía crítica, comprometida y activa que sepa resolver los conflictos de manera pacífica.

Sobre los conflictos que se pueden producir en los centros educativos, hay que dejar claro que no solo se producen conflictos violentos, sino que pueden darse otros tipos de conflictos:

·      Curricular: conflicto en lo que se refiere a las formas que hay de producir conocimientos, como puede ocurrir entre varios profesores (no estar de acuerdo con los métodos de unos o de otros).

·      Relacional: comportamientos que alteren las relaciones y las interacciones entre los sujetos.

·      Cultural: choque entre diferentes formas de concebir la realidad o ala hora de interpretar diversas señales.

·      Social: conflictos en la relación entre el centro escolar y el entorno social, entre cultura escolar y la cultura social.

Pero si nos centramos en lo que se refiere a los conflictos violentos, estos son uno de los más complejos, puesto que hay que analizar qué ha llevado al sujeto o a los sujetos a comportarse de esa manera. Hay varios factores que pueden intervenir en estos comportamientos, como pueden ser factores biológicos o la educación que se reciba desde el entorno social y familiar. Debido a la complejidad de este tema, el modelo ecológico del que se habla en el documento distingue varias estrategias educativas para hacer frente a los conflictos violentos:

·      Estrategias individuales: fomentar en los niños y niñas comportamientos saludables durante su desarrollo, así como modificar los comportamientos violentos que puedan haber adquirido con anterioridad. Es muy importante en estas estrategias la implicación del profesorado y del servicio de orientación.

·      Estrategias relacionales: influir en las relaciones que víctimas y agresores mantienen con las personas con las que interactúan normalmente. Desarrollar programas de mediación escolar a través del departamento de orientación.

·      Estrategias comunitarias: concienciar a la sociedad sobre el problema de la violencia, promover acciones y actividades para sensibilizar y ofrecer ayuda y atención a las víctimas.

Dentro de las intervenciones que se realizan para resolver los conflictos violentos, podemos distinguir tres niveles según el momento en el que se produzca: la primera sería la prevención primaria, que consistiría en prevenir la violencia antes de que ocurra. La prevención secundaria serían las medidas inmediatas que se toman nada más producirse el acto violento. Y la tercera sería la prevención terciaria, centrada en la atención después de que se produzca el acto.

Sobre los programas de intervención que existen para reducir la violencia en las escuelas, se trata de un número bastante amplio. Entre ellos podemos destacar los siguientes:

·   Programas de intervención/sanción: se trata básicamente de sancionar las conductas violentas. Hacer saber al agresor que sus actos van a tener una consecuencia negativa para él. Personalmente no estaría totalmente de acuerdo con este tipo de programa, considero que una sanción no conlleva un aprendizaje, sino que se debería hablar con la persona que ha agredido y dialogar con ella haciéndole ver por qué sus actos no son nada positivos ni para ella ni para nadie.

·      Programas de conducta esperada: se basan en el principio de que, cuando hay unas reglas de convivencia, no puede producirse ninguna conducta inaceptable. Estos programas contemplan consecuencias aunque también una actitud preventiva (intervenir antes de que aparezca la conducta violenta).

·   Programas de detección/prevención: se intentan detectar las causas que producen la violencia, a través de actividades que reduzcan estas conductas y favorezcan las relaciones pacíficas. El principio de estos programas es que “el conflicto es inevitable”, por lo que hay que enseñar a los niños y niñas a saber hacerle frente. Lo interesante de este tipo de programas es que se trata el conflicto como algo natural de lo que hay que aprender, además de que son los niños los que aprenden a hacer frente a éstos.

·      Programas de orientación comunitaria o proactivos: parten de la idea de que el origen de la violencia está fuera del centro, por lo que se centran más en la comunidad y en programas externos a la escuela.

Es muy interesante el cuadro-esquema que aparece en la pagina 27 del documento donde se habla de la prevención de conductas y de las intervenciones sobre los conflictos según se lleve a cabo con el alumnado, en el aula, en el centro o en la comunidad. En lo que respecta al aula, cabe destacar la importancia que se le da a que existan unas normas de clase que todos los alumnos y alumnas conozcan para la prevención de los conflictos. Me parece esta una estrategia muy interesante y más aún si son los propios alumnos los que elaboran estas reglas, siempre con la guía del docente, para que se produzca un aprendizaje más profundo y los niños aprendan a organizarse y llegar a un consenso sobre las normas que se van a establecer. También considero importante el refuerzo positivo cada vez que se produzcan conductas buenas ya que esto motiva mucho más a los niños y niñas que el castigo, y hacen que ellos se interesen por aprender y mejorar. Por último destacaría la importancia del diálogo a través de asambleas y actividades para que todos puedan expresar sus sentimientos y sus propuestas y se produzca así un aprendizaje entre iguales.

En lo que respecta a la resolución de conflictos, también es muy importante la implicación de las familias en el centro, para que puedan conocer cuales son los conflictos que se dan y puedan ayudar a la resolución de estos, además de prestar más atención si se les avisa de que el comportamiento del hijo o la hija ha experimentado algún cambio. Para ello puede recurrirse a las tutorías con los profesores y a asociaciones de padres.

Otro factor importante a tener en cuenta en la resolución de conflictos es la atención a la diversidad y a la integración del alumnado. Un principio fundamental para prevenir que se produzcan conflictos es fomentar en los niños el respeto a los demás, y ver las diferencias como un factor enriquecedor y no como algo que hay que discriminar. Así se podrían prevenir muchos conflictos raciales o por capacidades especiales. Es importante que todos los niños y niñas se sientan pertenecientes a un grupo donde todos y todas tienen los mismos derechos.

En la pagina numero 60 del documento, podemos ver una propuesta sobre las posibles etapas que se pueden distinguir en el proceso de resolución de los conflictos:

1.    Preparación: que ambas partes que han entrado en conflicto estén de acuerdo en negociar para dar una solución.

2.    Establecer la forma de negociar: crear un clima de comunicación apropiado donde las partes se sientan cómodas y dispuestas a colaborar.

3.    Definir claramente y de manera neutra los problemas causantes del conflicto: hacerles ver el problema de la forma más objetiva posible.

4.    Explorar las motivaciones, revelar los intereses y negociar sobre la base de las verdaderas posiciones: centrar la discusión en las necesidades e intereses de ambas partes.

5.  Generar opciones posibles de solución: incorporar opciones sobre las que nadie ha pensado, llevar a cabo una lluvia de ideas.

6.    Encontrar la mejor solución o aquella que ponga verdaderamente fin a la situación: alcanzar un acuerdo satisfactorio para ambas partes que sea justo y se ajuste a sus intereses.

En conclusión, con la resolución de conflictos se busca llegar a un acuerdo entre ambas partes abandonando los prejuicios que estas tengan sobre el otro y encontrar una solución común evitando la competición entre ambos.

1.8 ¿Desde dónde se organizan las escuelas?


Enlace: Boe.es

Todos los centro educativos de nuestro país, siempre que hablemos de los centro públicos, están organizados según unas leyes específicas, las leyes educativas (LOE, LOMCE…). Es en estas leyes donde se recogen todos los aspectos que intervienen en el centro y cómo debe ser su funcionamiento. Por lo que la organización escolar abarca diferentes saberes, principios y leyes que intentan explicar cómo funcionan las organizaciones educativas.

Por ejemplo, según el artículo 124 de la Ley Orgánica de Educación (LOE), los centros docentes elaborarán sus propias normas de organización y funcionamiento, que deberán incluir las que garanticen el cumplimiento del plan de convivencia. Además, según este mismo artículo, las administraciones educativas deben facilitar que los centros, dentro de su autonomía, puedan elaborar sus propias normas de organización y funcionamiento.

En el artículo 20, sobre la autonomía de los centros, también se menciona que los centros dispondrán de autonomía pedagógica, de organización y de gestión en el marco de la legislación vigente y en los términos en la misma ley de educación. Así los centros dispondrán de autonomía para elaborar, aprobar y ejecutar su proyecto educativo y el proyecto de gestión, así como las normas de organización y funcionamiento ya mencionadas antes.

1.9 ¿Qué teorías explican su funcionamiento?



Enlaces: Monografias.com
Redalyc.org

El funcionamiento de los centros educativos de la actualidad no es nada nuevo o innovador, sino que viene influido de modelos de muchos años atrás, sólo que se va renovando a medida que pasa el tiempo y se van haciendo cambios tratando de innovar. Las teorías que explican el funcionamiento de las escuelas vienen de diferentes corrientes pedagógicas, entre estas corrientes destaca el movimiento de la escuela nueva, que surge a finales del siglo XIX y que es uno de los principales causantes del cambio y la innovación de nuestras escuelas actuales con respecto a las escuelas tradicionales.

Este movimiento de carácter progresista surge como contraposición y crítica a la escuela tradicional, en la que el alumno era un sujeto pasivo frente al maestro autoritario que fomentaba la competitividad y donde se usaba una metodología memorística y el castigo como técnica correctora. En la escuela nueva se propone un cambio radical de estos antiguos métodos, de manera que el alumno o alumna pase a ser el centro de atención (paidocentrismo) al que el maestro debe guiar pero nunca imponer los conocimientos. Además también se produce un cambio en los contenidos, intentando ofrecer una educación más práctica y vital, que ayude a los niños y niñas a entender y desenvolverse mejor en el mundo donde viven además de transformarlo y mejorarlo. Por otra parte desaparece en este movimiento el concepto de competitividad y aparece el de cooperación, por lo que se produce un cambio radical en la metodología usada, fomentando la participación y la comunicación de los alumnos entre ellos y con el profesor. Por todo ello  estaríamos hablando de educar en y para la libertad.

Este movimiento pedagógico, la escuela nueva, nos puede parecer incluso más progresista del que tenemos actualmente, aun habiendo surgido en el siglo XIX, pues en nuestra escuela actual también ha influido por desgracia otra teoría que no compartía estos valores de la escuela nueva: la teoría del capital humano.

Mientras el movimiento de la escuela nueva tenía como objetivo el desarrollo integral de la persona a través de una educación en libertad y para la libertad, la teoría del capital humano tiene como último fin formar a personas aptas y eficaces para trabajar en un futuro y contribuir así al mercado y a la economía, desapareciendo por tanto el interés por la persona y su desarrollo integral. La principal preocupación de esta teoría deshumanizada es el enriquecimiento económico.

Esta influencia de la teoría del capital humano la podemos ver a simple vista en nuestras escuelas, ya para empezar, incluso físicamente las escuelas se asemejan a una empresa: alumnos encerrados en aulas y sentados en sus puestos con un pequeño descanso a mitad de la mañana, espacios cerrados y segmentados con el objetivo de controlar y vigilar a los alumnos, etc. Luego también podemos ver la similitud en cuanto a la metodología, los alumnos son sujetos pasivos que reciben conocimientos de un “superior”, se les trata como recipientes vacíos que hay que llenar de conocimientos que se cree que son útiles.

Es en la influencia de estas teorías donde encontramos la problemática actual. Tenemos que luchar por que nuestras escuelas sean espacios para educar en libertad, espacios de reflexión y crítica donde se eduquen a los niños y niñas que en un futuro cambiarán el mundo. Por lo tanto no podemos permitir que la mentalidad enfermiza del capitalismo se haga con nuestras escuelas, ya que la educación es la única vía que nos queda para cambiar y mejorar nuestro mundo.